Estoy en una comida familiar, probablemente en casa de mis papás. Preside la mesa mi mamá y está también mi prima B. Hay más gente pero no los identifico. Las dos mujeres dominan la conversación y lo que los demás decimos u opinamos no parece ser importante. Me siento preocupado. Estoy callado y ensimismado. Me siento pequeño, infantilizado en medio d e estas dos mujeres. Alguien me pregunta qué me pasa. De principio digo que nada; pero luego, tímidamente hablo de mi preocupación, dudando si mis sentimientos serán recibidos o serán juzgados. De plano declaro que estoy muy preocupado porque Andy ha bajado mucho de peso los últimos días. Entonces lloro desconsoladamente. Me siento muy triste y preocupado. Me despierto llorando.
jueves, junio 09, 2005
Preocupación
domingo, junio 05, 2005
Clases estresantes
El sueño como un lenguaje (Erich Fromm)
sábado, junio 04, 2005
Contratándome en la televisora
viernes, junio 03, 2005
Encargo papal
miércoles, junio 01, 2005
Sin gas

Me quedo sin gasolina en una calle residencial y poco transitada. Decido empujar el auto, dado que la pendiente de la calle es de bajada. Voy tranquilamente empujando y aparece caminando mi cuñado ACA con un amigo. Lo saludo de lejos y rápidamente al tiempo que apresuro el paso, dándole a entender que no necesito ayuda. Dice: "¿DE veras no quieres ayuda?" Respondo: "No, no. De veras voy bien. Mira." (Me pregunto ahora cómo es que difícilmente acepto la ayuda; en el sueño y en la realidad.) Más adelante, al doblar a otra calle hacia la derecha, la pendiente es de subida, por lo que estaciono el coche.
Camino hacia la gasolinera. En una esquina hay una tienda o almacén antiguo. Lo atiende un señor de unos 70 años de edad, recio, fuerte, serio y atento con sus clientes. Su dinamismo, aspectos físicos y personalidad son semejantes a los que tenía mi abuelo. Sobre unos botes alcanzo a ver un recipiente de gasolina vacío. Le pregunto si me lo presta para ir por gasolina. Me dijo: "No, no se lo presto" en tono firme pero amable. Me sorprende la respuesta y le digo: "Bien, gracias". Sin mayor problema camino hacia el exterior y al cruzar la puerta escucho que dice: "por seguridad". Tardo en procesar su respuesta y entonces digo molesto: "Yo soy una persona confiable". Él dice: "Eso yo no lo sé; yo sólo veo inseguridad". Subo la voz y muy enojado le digo: "Yo le estoy diciendo que yo soy confiable. Si usted ve inseguridad, eso es suyo. Usted es el que no es confiable". Y salgo verdaderamente enojado del lugar.
Camino en búsqueda de la gasolinera; pero ahora el tráfico es sumamente intenso. Es muy difícil cruzar la calle. Los autos no van muy rápido. Están casi detenidos porque deben integrarse a una vía de más tránsito. Pero no dejan de avanzar y no se detiene ante mi y otra gente que busca cruzar. Veo una oportunidad de cruzar al ver pasar al último auto, que se detiene haciendo cola más adelante; pero al momento de intentar cruzar toda la fila de autos cambia de sentido y avanza ahora de reversa y casi nos arrollan. Le doy un manotazo al auto que no me dejó pasar. Cruzo una calle; pero hay otras más por cruzar con las mismas características de tránsito.
sábado, mayo 28, 2005
Resistencia a empezar

Estoy en Lima por iniciar el curso de maestría. Me encuentro en las instalaciones anexas al lugar donde se imparte el curso y estoy en un cuarto de trebejos buscando material que necesitaré para el curso. No encuentro lo que necesito y empiezo a escuchar los ruidos de la gente que va llegando al curso. La gente que debiera apoyarme no está y me empiezo a sentir desesperado. No siento que estén las condiciones óptimas para empezar el curso y que éste tenga éxito. Me avisan que los alumnos ya están todos, urgiendome implícitamente a comenzar, metiendome más presión. No es la hora programada de incicio, es demasiado temprano, tal vez una hora antes. No me siento listo para empezar, ni práctica, ni emocionalmente. Estoy ahora en la sala de clase. Los alumnos están ya en sus puestos y yo ando a la carrera tratando de realizar los preparativos faltantes. Los alumnos murmuran y manifiestan su molestia de que el curso no inicie. Me doy cuenta de que estoy estableciendo una relación de animadversión cuando mi curso requiere una relación de colaboración para su éxito. Decido empezar pero me doy cuenta que uno de los alumnos ha salido: cuento 19 de los 20 apuntados y veo el espacio vacío. Necesito empezar con todos pero eso no lo saben los presentes. Me siento presionado y completamente inadecuado como facilitador del curso.
jueves, mayo 26, 2005
Saliendo de la encrucijada
Ahora llego a pie y voy conduciendo a un joven extranjero que está de visita. La encrucijada de caminos ahora es de andenes, como de una terminal de autobuses enorme y desvencijada. De pronto se parece al inframundo de la glorieta de Insurgentes en la ciudad de México. Estoy buscando la salida que nos permitirá tomar la calle que conduce a mi casa, que parece ser la de la infancia en Parral (Centenario #29). El gringo no entiende bien el movimiento ni el idioma y depende de mi. Entre pasillos y andenes nos perdemos y terminamos atrás de una alambrada que está recibiendo a quienes vienen del extranjero. Hay una fila larga y además se requiere pasaporte para pasar. Le explico al funcionario vista aduanal nuestra equivocación y nos dice que pasemos. Nos da cierta orientación del cómo salir; pero nos volvemos a perder y nos encontramos de nuevo con el vista. Este accede a dejarnos pasar de nuevo y a guiarnos a cambio de una gratificación. La perspectiva de pagar el soborno me hace sentir mal ante el extranjero pero decido pagar sintiéndome avergonzado. Nos conduce al exterior a una macro-plaza de la que parte la calle Centenario. Estoy apesadumbrado por haberme involucrado en rocedimientos tortuosos e ilegales para llegar hasta aquí...
Voy conduciendo un Jetta por una carretera sinuosa atrás de un auto grande y viejo que va rebasando a vehículos más lentos. El auto lo conduce un señor de edad y lleva de pasajero a un joven. Yo, solo, me enrolo en la competencia de rebasarlo. Él acelera y yo siento que aunque su auto es más grande al mío, con tecnología más moderna y con mi arrojo, lograré superarlo. Acelera más al tiempo que sigue rebasando a otros autos. Me le pego defensa a defensa esperando el espacio para rebasar. De pronto el auto de enfrente acelelera fuertemente, como dragster en arrincones, dejando hule derretido sobre la carretera. Paso el dedo sobre el hule derretido al pasar encima de él y me quema. Pasando sobre el hule, todo a gran velocidad, me doy cuenta de que parece diesel, siento temor de patinar pero acelero. Continúo muy rápido por la carretera que ahora va de bajada y continua siendo serpenteante en medio del bosque, de cañadas y muros de contención de piedra y cemento pintados de blanco. Vuelvo a alcanzar al auto grande y viejo. Me le pego y de pronto vuelve a acelerar dejando de nuevo hule derretido sobre el asfalto. Alguien me hace el comentario de que esos autos tienen esa capacidad.
miércoles, mayo 25, 2005
Promociones volátiles
Siguen los eventos. Es una exposición de productos. Hay por ahí una persona que se acerca a nuestro grupo. Parece conocido pero no lo identificamos. El nos habla con familiaridad, como si nos conociera. Es un funcionario joven con un buen nivel directivo en una compañía de software. Se despide. El rector LC me hace una seña indicándome que me acerque a él. Lo alcanzo en el estacionamiento junto a su auto y le pido su tarjeta. Me la da de inmediato y yo me hago bolas buscando la mía en mi cartea. Me siento orgulloso de haber sido considerado para la encomienda por el rector y por haber interpretado de inmediato su seña. Me siento un buen cómplice y alguien útil y valioso...
martes, mayo 24, 2005
De vacaciones
Estamos en un parque acuático. Vamos de salida. Nosotros sólo cuidamos a los hijos; pero la salida es a través de un tobogán de agua. Nos echamos de él y este nos conduce a un enorme lago y directo a la salida, evitándonos recorrer de nuevo un largo trayecto a pie. El área de salida del parque está en construcción, junto a una carretera…
Sarita y su marido me llevan de tour por una región campestre para que tome fotografías. Quiero ir a un lugar que conozco pero al cual no sé llegar. Es una hacienda bonita, parecida en ambiente al hotel referido antes. Encontramos lugares bonitos pero no el lugar buscado. Se empieza a hacer tarde y mis guías parecen impacientes. Sé que estamos cerca. Digo, “es ahí, a la vuelta del recodo”. Avanzamos pero no es el lugar indicado. Ahí me quedo para seguir a pie buscando por mí mismo y ellos se van.
lunes, mayo 23, 2005
Apresado en Brasil
Estoy bastante perdido en una populosa ciudad de Brasil. No sé qué hago aquí. Tal vez vine a impartir un curso porque mi estancia de laguna manera está relacionada con el Tec. Estoy en la calle y hay mucha gente. Me entero de que alguien muy cercano ha caído preso. Me siento completamente vulnerable. Hay un grupo de gente que se está organizando para apoyarme en
domingo, mayo 22, 2005
Un pendiente a cuestas
Estamos de vacaciones Su, Mario, una tipa que no conozco, Enrique, Isa, Rodrigo, David y yo. Estamos decidiendo qué vamos a hacer los dos días de vacaciones que nos quedan, yo quiero ir de compras. Su habla por teléfono con Mario, quien está en el cuarto de junto, y veo que no le está gustando lo que él le dice. Cuelga y me dice que me tiene una mala noticia, que el cadáver de mi papá está en el otro cuarto y que tendremos que enterrarlo después de que terminen las vacaciones. Yo no entiendo qué hace el cadáver de mi papá en ese cuarto y por qué lo trajimos. Le pregunto a Mario si dejarlo ahí tres días está bien y él dice que no cree que le pase nada. Yo no quiero verlo. La tipa que también viene con nosotros, es joven, no bonita pero atractiva y anda como tratando de ser muy servicial con todos. Ella vistió a mi papá, y yo me pongo furiosa. Es como si me quitara mi lugar. Luego Mario la abraza y yo me pongo furioso y la quito , trata de acercarse a Isa y yo la amenazo, luego le pica el estómago a Enrique y le digo que se vaya con cuidado. El cadáver está ahí en el cuarto y me siento confundida, quiero irme de compras para olvidarme del asunto.