Ahora llego a pie y voy conduciendo a un joven extranjero que está de visita. La encrucijada de caminos ahora es de andenes, como de una terminal de autobuses enorme y desvencijada. De pronto se parece al inframundo de la glorieta de Insurgentes en la ciudad de México. Estoy buscando la salida que nos permitirá tomar la calle que conduce a mi casa, que parece ser la de la infancia en Parral (Centenario #29). El gringo no entiende bien el movimiento ni el idioma y depende de mi. Entre pasillos y andenes nos perdemos y terminamos atrás de una alambrada que está recibiendo a quienes vienen del extranjero. Hay una fila larga y además se requiere pasaporte para pasar. Le explico al funcionario vista aduanal nuestra equivocación y nos dice que pasemos. Nos da cierta orientación del cómo salir; pero nos volvemos a perder y nos encontramos de nuevo con el vista. Este accede a dejarnos pasar de nuevo y a guiarnos a cambio de una gratificación. La perspectiva de pagar el soborno me hace sentir mal ante el extranjero pero decido pagar sintiéndome avergonzado. Nos conduce al exterior a una macro-plaza de la que parte la calle Centenario. Estoy apesadumbrado por haberme involucrado en rocedimientos tortuosos e ilegales para llegar hasta aquí...
Voy conduciendo un Jetta por una carretera sinuosa atrás de un auto grande y viejo que va rebasando a vehículos más lentos. El auto lo conduce un señor de edad y lleva de pasajero a un joven. Yo, solo, me enrolo en la competencia de rebasarlo. Él acelera y yo siento que aunque su auto es más grande al mío, con tecnología más moderna y con mi arrojo, lograré superarlo. Acelera más al tiempo que sigue rebasando a otros autos. Me le pego defensa a defensa esperando el espacio para rebasar. De pronto el auto de enfrente acelelera fuertemente, como dragster en arrincones, dejando hule derretido sobre la carretera. Paso el dedo sobre el hule derretido al pasar encima de él y me quema. Pasando sobre el hule, todo a gran velocidad, me doy cuenta de que parece diesel, siento temor de patinar pero acelero. Continúo muy rápido por la carretera que ahora va de bajada y continua siendo serpenteante en medio del bosque, de cañadas y muros de contención de piedra y cemento pintados de blanco. Vuelvo a alcanzar al auto grande y viejo. Me le pego y de pronto vuelve a acelerar dejando de nuevo hule derretido sobre el asfalto. Alguien me hace el comentario de que esos autos tienen esa capacidad.
1 comentario:
Lo que alcanzo a ver es que estás en un momento de tu vida en donde hay muchos caminos, no sé si son opciones, pero seguro estás caminando. El hombre que va contigo pudiera ser extranjero porque es una energía que entiende poco lo tuyo y porque es alguien ajeno a ti.Uno de los caminos te lleva al pasado,a Parral, sin embargo aunque quieres volver a ese tiempo ya no regresas. Los vista aduanales son energías que tu consideras negativas(corruptos) y te apenas de ser parte de eso. El hombre que va en el otro auto , no sé por qué creo que es tu papá y tú cuando niño, pero no encuentro una relación o sentido.
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