sábado, junio 04, 2005

Contratándome en la televisora

Estoy en lo que sé son patios de la televisora Televisa. El paisaje está conformado por múltiples caminos empedrados que sube por las laderas de un pequeño cerro en cuya cima están las oficinas. Hay gente circulando relajadamente por los caminos y andadores. Van en todas direcciones. Otras personas forman pequeños grupos. Todos parecen estar discutiendo sus proyectos de trabajo. No sé exactamente por qué estoy aquí; pero me parece que estoy buscando trabajo. No sé exactamente qué trabajo ni a quién dirigirme. Estoy desorientado pero siento la obligación de seguir adelante. Alguien me dice que pida una cita en la oficina del director general y dueño. Dudo que una oficina de ese nivel se interesen en mí o siquiera me atiendan. Llego a la ventanilla correspondiente y, tras una ventana, atiende la secretaria ejecutiva, una señora de unos 55 años, seria, elegante y que parece ocupada. Me atiende después de despachar a la persona delante de mí. Le digo que quiero una cita con el director general y me responde muy naturalmente "¿para el papel principal, verdad?" Pienso para mis adentros que no estoy calificado como actor; pero tampoco sé qué trabajo puedo desempeñar. No me deja responder y me alarga el papel de la cita. Le agradezco y me retiro... Estoy en un gran teatro donde se están realizando los castings. Hay un público ruidoso que llena el teatro. En el escenario hay mucha actividad. La gente de la televisora da por hecho que soy alguien cualificado y conocido. Sólo yo sé que no soy actor ni estoy a la altura. Me pregunto qué voy a hacer, cómo voy a actuar. Pienso que tal vez los pueda engañar o que pueda incluso sorprenderme a mí mismo y manifestar grandes despliegues histriónicos.

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